Tu hijo en edad escolar no necesita que lo presiones para prestar más atención. El problema no es la falta de atención en sí, eso es solo un síntoma. El verdadero problema es una falta de confianza que crece con el tiempo.
Si esa confianza no se fortalece, al final de su etapa escolar creerá en todo lo que otros le dicen, menos en sí mismo. Y lo más difícil es que vivirá una realidad que no es la suya, sino la de otros.
Pero cuando un niño aprende a confiar en sí mismo, construye una personalidad autónoma e independiente. No dependerá del entorno para sentirse feliz, porque sabrá que puede crear su propia realidad.
Tu rol no es evitar que se distraiga, es ayudarlo a descubrir que tiene esa capacidad. Porque cuando un niño confía en sí mismo, no solo presta atención: actúa, decide y avanza hacia su propio camino.
Un abrazo
Silvia Aguirre



