Durante mucho tiempo pensé que todo lo que hacía por mis hijos era amor.
Hasta que descubrí algo que cambió mi manera de educar.
Los griegos hablaban de cuatro tipos de amor.
Eros: el amor del deseo y la atracción.
Filial: el amor de la amistad, del respeto compartido.
Storge: el amor instintivo, ese que nace casi automáticamente en una madre para proteger a su hijo.
Y Ágape: un amor consciente, incondicional, que busca el bienestar del otro sin esperar nada a cambio.
Como madres, casi todas educamos desde el Storge.
Es natural. Es automático. Es protector.
Pero muchas veces ese amor instintivo se mezcla con el miedo.
Miedo a que sufran.
Miedo a que se equivoquen.
Miedo a que fracasen.
Y cuando el miedo se disfraza de amor, terminamos controlando más de lo que acompañamos.
El Ágape es diferente.
Es un amor elegido, no impulsivo.
Es confianza.
Es presencia.
Es acompañar sin invadir.
No es dejar hacer cualquier cosa.
Es sostener con calma mientras aprenden.
La pregunta no es si amás a tus hijos.
Eso nadie lo duda.
La pregunta es:
¿Desde qué tipo de amor estás educando hoy?
Porque cuando el amor es consciente,
la confianza florece.
Si necesitas apoyo para educar desde el Agape puedes INGRESAR AQUI y participar de mi taller «Cultivar Confianza» en hijos en etapa escolar.
Un abrazo
Silvia.



