«¡No sé qué más hacer para que mi hijo mejore su conducta y preste atención a lo que le digo!»

Con cuánta frecuencia escuchas esa vocecita desesperada en tu cabeza que exclama: «¡No sé qué más hacer para que mi hijo mejore su conducta y preste atención a lo que le digo!»

 

 

Algunas madres, cuando quieren que su hijo realice una tarea, ordene su habitación o cuide sus pertenencias, les explican la importancia del estudio, el mantenimiento del orden y la disciplina. Intentan inculcarle estos valores para asegurarle un buen futuro.

 

 

Sin embargo, lo que estas madres quizás no comprendan es que, por más que intenten comunicarse con sus hijos y les den razones, a menudo sus palabras caen en oídos sordos. ¿Por qué? Es como mirarte en un espejo despeinada y esperar lucir bien peinada simplemente peinando tu espejo. El problema no radica en peinar el espejo, sino en arreglarse el propio cabello.

 

 

Tu hijo actúa como un reflejo tuyo, como tu espejo donde te miras cada mañana, y si buscas corregir (peinar) algo en él, debes empezar por corregirlo en ti misma. La evidencia de esto puede estar en el hecho de que, a pesar de un año de terapia psicológica, tu hijo aún no ha mostrado mejoras en su comportamiento ni en su rendimiento escolar.

 

 

Si continúas creyendo que la responsabilidad recae exclusivamente en él y no te involucras en su proceso de crecimiento, podrías estar malgastando tiempo, dinero y afectando tu salud. No se trata solo del niño, sino de tu perspectiva, emociones y deseos como madre con respecto a las que experiencias que etiquetas como negativas en tu hijo.

 

 

Silvia Aguirre.

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