Mi hijo se pasa horas con el celular.


 

Mientras viajábamos en el auto y en familia con mis dos hijos y mi pareja, recordé de pronto una anécdota donde un padre  incentivaba la lectura en sus hijos pagándoles cierta cantidad de dinero por cada capítulo de un libro que leyeran cada semana. Este enfoque parecía haber motivado a los niños y eso despertó mi curiosidad.

Sin pensarlo mucho, compartí esta idea en voz alta con mi familia, sugiriendo la posibilidad de implementar algo similar. Fue entonces cuando el mayor de mis hijos, con un toque de humor, preguntó: «¿eso es con retroactividad?». Descubrí entonces, que mi hijo ya leía desde hacía algún tiempo, algo que desconocía por completo. En esos momentos en los que me quejaba de que se acostaba tarde y se lo pasaba perdiendo el tiempo en el celular en realidad, estaba entregado a la lectura, que, al hacerlo en su celular me llevaba a interpretar que estaba perdiendo el tiempo.

Este episodio me llevó a reflexionar sobre cuántas veces como madre, sin darme cuenta,  perdía la oportunidad de descubrir que le interesaba a mis hijos al enfocarme en reprender, opinar o juzgar en lugar de simplemente escuchar y preguntar.

¿Te ha sucedido a ti descubrir algo sorprendente en tu hijo? Me encantaría conocer tu experiencia y aprender de ella.

 

Silvia Aguirre